Orígenes y evolución

El Rvdo. Padre José Luis Díez, S.J., conociendo el amor de los sevillanos por su Cofradías, concibió la idea de crear una Hermandad de Penitencia en el seno de la Congregación Jesuita de María Inmaculada y San Francisco Javier. Este Sacerdote Jesuita, en el año 1946, en unión de un comisión formada por José Mª Vázquez Moya, Juan Blanco Morillo, que sería su primer Hermano Mayor, y otros cofrades, se ponen a trabajar en la  creación de una Hermandad de Penitencia. Entre éstos se encontraba del cofrade Manuel Távora de los Reyes, que dirigió todos los trabajos encaminados a la creación de los enseres procesionales.

Puestos a la obra, el grupo organizador encarga una imagen de Crucificado al portugués Pires Azcárraga, que junto con una Dolorosa de advocación "de Gracia" existente en la iglesia del Sagrado Corazón, son los que actualmente procesionan. La imagen de la Virgen era de 1936, tallada por José Rodríguez Fernández-Andes, y en nuestra Hermandad fue advocada "de Gracia y Amparo".

En Noviembre realizaban sus cultos principales a la Stma. Virgen y tenía por costumbre trasladarla sobre parihuelas a un Convento de clausura distinto cada año. La Dolorosa quedaba en el interior del cenobio donde las monjas, en solemne procesión la paseaban por su claustros.

Aprobadas las Reglas fundacionales en 1955 por el Cardenal Bueno y Monreal, la Hermandad realizó su primera Estación de Penitencia en 1957, el martes santo, así establecido por ser el día del nacimiento de San Francisco Javier, en 1506. Sólo procesionó el Crucificado.

Doce años después se incluye en el cortejo procesional por primera vez la imagen de Nuestra Señora de Gracia y Amparo, que es ubicada en el mismo paso del Crucificado. Lo hace en su paso de palio desde el año 1980.

En 1977 la Hermandad abandona la iglesia del Sagrado Corazón y fija como nueva residencia canónica el templo de Omnium Sanctorum, al que fueron finalmente trasladas las imágenes titulares el cinco de marzo de dicho año.